POLÍTICA, FÚTBOL Y MUJERES: OFFSIDE, UN RETRATO


IRÁN, MUJER Y F., Collage, E. (2026)
La aficionada Sahar Jodayarí se prendió fuego enfrente de la Corte Revolucionaria de Teherán en protesta por su posible sentencia de seis meses de prisión por intentar asistir a un partido de su equipo favorito de la liga local.
La política, el fútbol y las mujeres: temas que, aparentemente, son dispares, pero convergen en la realidad y en la ficción, como lo demuestra Jafar Panahi en su película Offside, con el veto a las mujeres en los estadios de fútbol y, en la actualidad, con los problemas geopolíticos que atravesó Irán en su participación en la Copa del Mundo de 2026. Ambos temas se muestran en esta película 20 años antes. Se analizarán las repercusiones que ha tenido el veto a lo largo de los años y cómo, ahora, por el conflicto entre EUA e Irán, la selección sufre las consecuencias; todo esto atravesado por una institución: la FIFA.
Para poder entender lo que retrata esta película es necesario conocer lo que sucede en Irán y su afición femenil. Dos años después del establecimiento de la República Islámica, el 9 de octubre de 1981, fue la última vez que las mujeres iraníes pudieron comprar boletos y entrar a los estadios. A partir de esto, durante más de 37 años, las autoridades no permitieron oficialmente que las mujeres entraran a estos recintos deportivos, exceptuando ocasiones en que las autoridades permitieron entrar por invitación a pequeños grupos selectos de mujeres. Estas excepciones se hacían para complacer a la FIFA, que demandaba que Teherán permitiera que las mujeres entraran al estadio. La posición de la FIFA respecto a esto era, de cierta forma, alejada, ya que sus esfuerzos por cambiar esta ley no eran lo suficientemente contundentes. Mientras tanto, diversos movimientos de mujeres buscaban cambiar esta situación a finales del siglo pasado e inicios de éste. De forma política, varios candidatos a la presidencia utilizaban el retiro del veto a las mujeres de los estadios como propaganda para conseguir votos, pero, ya cuando llegaban al poder, no lo hacían o, si eran contradichos, no luchaban porque el veto fuera retirado. Esta posición tibia, tanto de la FIFA como del mismo Estado, cambió con el trágico incidente de la “Chica Azul”, el 2 de septiembre de 2019. La aficionada Sahar Jodayarí se prendió fuego enfrente de la Corte Revolucionaria de Teherán en protesta por su posible sentencia de seis meses de prisión por intentar asistir a un partido de su equipo favorito de la liga local. Su muerte causó una conmoción tan grande que el público internacional presionó a la FIFA para accionar de forma más contundente y obtener resultados distintos a los que buscaban en junio de ese mismo año, cuando, en una carta, pidieron a las autoridades iraníes que permitieran entrar a las mujeres a los partidos.
Así fue como, 10 días después de la muerte de la “Chica Azul”, un delegado de la FIFA demandó que las mujeres pudieran comprar entradas libremente para poder ver partidos nacionales. El día 26 de ese mes, el presidente de la FIFA anunció que las autoridades iraníes garantizaban que las mujeres podrían asistir libremente al siguiente partido clasificatorio del Mundial. Un día después, la FIFA anunció que mandaría a un delegado a Teherán el 10 de octubre para asegurarse de que las mujeres asistieran al partido Irán-Camboya. Así fue como el gobierno iraní cedió en la política que restringía la asistencia de las mujeres a los partidos en los estadios.
A pesar de este avance, no se puede cantar victoria, ya que las mujeres compraron menos de la mitad de los boletos; además, las mujeres sólo podrán asistir a los partidos nacionales, no a los de la liga local. A partir de este suceso, la FIFA reiteró su posición “firme y clara de que las mujeres necesitan ser autorizadas libremente a los partidos de fútbol y que el número de mujeres presentes en los estadios tiene que ser determinado por la demanda”, indicó la federación internacional en un comunicado. “Las mujeres tienen que estar autorizadas en los estadios de fútbol de Irán. Para todos los partidos de fútbol”, advirtió la FIFA. Esta apertura del camino se ha seguido persiguiendo y los resultados han sido que, en 2022, las autoridades permitieron que las mujeres asistieran a un partido de la liga local, pero después los líderes políticos volvieron a cerrarles las puertas, hasta julio de 2023, cuando las autoridades anunciaron la entrada libre de las mujeres a los estadios a partir de la temporada 2024/2025, en la que las autoridades contarían con la infraestructura necesaria para dividir por sexos a la afición. El régimen sostiene como argumento principal que estos espacios no son adecuados para las mujeres, puesto que no se puede garantizar la protección de la seguridad femenina frente a conductas consideradas vulgares, buscando la preservación de la moral islámica tradicional y el mantenimiento del orden público. Este breve resumen histórico trata de ilustrar la importancia de la película de Panahi y, al mismo tiempo, los esfuerzos de la FIFA por cambiar esta política que atraviesa a las aficionadas iraníes.
La política afecta hasta la cancha, puesto que los jugadores y la federación iraní sufrieron mucha incertidumbre sobre su posición en el Mundial, a pesar de ser uno de los primeros países en clasificar en la Copa del Mundo, ya que su posibilidad de ingresar al país anfitrión estaba amenazada por la autorización de las visas.
En la misma línea de lo retratado en la película Offside está la clasificación del equipo iraní a la Copa del Mundo. Lo importante que es para el país este suceso, puesto que sólo ha clasificado siete veces y nunca ha podido pasar de fase de grupos. De cara a este Mundial, además, se agrega el conflicto bélico con uno de los países sede: Estados Unidos, cuyo gobierno lanzó, junto con Israel, un ataque que provocó la muerte del líder Alio Jamenei.

VISA DENIED IRAN, Collage, E. (2026)
Así es como la política afecta hasta la cancha, puesto que los jugadores y la federación iraní sufrieron mucha incertidumbre sobre su posición en el Mundial, a pesar de ser uno de los primeros países en clasificar en la Copa del Mundo, ya que su posibilidad de ingresar al país anfitrión estaba amenazada por la autorización de las visas. Esto ocurrió porque el servicio militar iraní es considerado una organización terrorista, por lo cual el permiso sólo las autoridades sólo otorgaron el permiso a jugadores y al equipo esencial para su participación, suerte con la que no obtuvieron el permiso varios miembros de la delegación iraní, entre ellos el presidente de la federación de fútbol, con el argumento de que “no permitirían que se abusara de ese sistema para introducir terroristas a EUA con falsas pretensiones”. Además, estas visas contaban con una condición: los jugadores y el equipo esencial sólo podían entrar al país el mismo día que jugaban y regresar después de haber concluido el partido. A pesar de los esfuerzos y peticiones para abrir el permiso y poder dormir en los estadios donde se disputaban los partidos o mover los juegos a territorio mexicano, la FIFA no pudo ajustar su logística o presionar al gobierno estadounidense. Así es como el equipo iraní tuvo que hospedarse en México, específicamente en la ciudad fronteriza de Tijuana, donde lxs habitantes los recibieron con los brazos abiertos. El mismo equipo, al despedirse, agradeció profundamente la calidez de lxs tijuanenses, pero continuaba desaprobando la postura estadounidense.
Destaco este contexto para poder desglosar los puntos que busco alumbrar a través de este texto. Para empezar, se está hablando de un país que enfrenta conflictos tanto internos como externos, donde la organización de la FIFA es clave para poder resolverlos.
El conflicto más antiguo: el veto de las mujeres en los estadios. El posicionamiento de la FIFA, a partir de lo acontecido con Sahar Jodayarí, hizo que su actuar fuera muy contundente. Movilizó las piezas que tenía a su alcance para evitar que una tragedia como ésta sucediera de nuevo; sin embargo, es importante destacar que un acontecimiento de esta magnitud tuvo que acontecer para que el organismo impulsara un cambio, puesto que antes había habido pronunciamientos al respecto, pero ningún apoyo rotundo a las mujeres que se manifestaban en contra del veto.
Por otro lado, en el caso de la selección iraní, la posición de la FIFA es diferente. El pronunciamiento del presidente de la FIFA fue claro: las visas y los permisos de entrada a los países sede no tienen que ver con el fútbol. Él ansía que vengan a competir, tanto que se ofreció a ir por ellxs, pero no pudo garantizar un juego en igualdad de condiciones para el equipo iraní, puesto que es claro que la situación de viajar antes de cada encuentro marca un desgaste innecesario o excesivo para lxs integrantes del equipo.
El fútbol implica muchas cosas, más allá de ganar o perder: la convivencia con la gente que disfruta con la misma o hasta mayor pasión, el deporte en sí mismo, el movimiento del cuerpo, la sensación de unidad.
Es contradictorio, hasta cierto punto, cómo y hasta qué punto intercede la FIFA. Si lo que se busca es garantizar los valores esenciales del juego, creo que en ambos casos es importante que la organización intercediera hasta sus últimas consecuencias. Se entiende que ambos casos proyectan problemáticas muy dispares y que una lleva muchísimos años, por lo que es más factible la intercesión porque se pueden ir buscando formas de anteponerse al régimen; sin embargo, creo que es importante destacar que se anteponen a concepciones occidentales. Con esto no quiero decir que no sea necesario hacerlo; lo que creo es que resulta conveniente anteponerse a lo que no entienden. No por eso significa que lo apruebe; simplemente busco reflexionar en cómo sus esfuerzos buscan modificar una ley mientras que, en el caso de las visas, no buscan intervenir para garantizar un juego en igualdad de circunstancias. ¿Por qué creo que ocurre esto? Porque lo entienden. Entienden la complejidad que implica y no se quieren enfrentar al sistema monstruoso que es Estados Unidos en ese tema en específico y, como comenté, el mismo tiempo apremiaba la situación como para poder tener una mejor resolución para el equipo iraní.
Lo importante es que esto sirva como lección para los próximos mundiales en cuanto a los conflictos bélicos, que de seguro seguirán existiendo, y pueden entorpecer la idea platónica del juego justo. Que esta situación sirva de precedente para poder actuar de una forma menos pasiva cuando se trata de países con más poder adquisitivo. Porque esto alumbra la disparidad de condiciones en las que se ubican los países: por qué a unos sí se les cuestiona y a otros no, por qué a unos sí se les juzga y a otros no. ¿Qué hubiera pasado si en este Mundial Irán tomaba otro tipo de postura o, peor, ocurría una tragedia que fuera una reacción al tipo de trato que se manejó con el equipo iraní? Es triste e indignante que la FIFA se mantenga “neutral” ante lo que le conviene. Más allá de la postura que se tenga al respecto de estas situaciones, lo que busca este trabajo es desentrañar las contradicciones que se presentan sobre cuestiones que atraviesan a un mismo país ante una misma organización.
Por último, este texto busca relacionar cómo este par de circunstancias ya habían sido retratadas 20 años antes por el cineasta Jafar Panahi en su película Offside. La película trata de la búsqueda de seis chicas que desean entrar al estadio para ver el partido clasificatorio del Mundial de Alemania 2006 contra Bahréin en Teherán. Por un lado está la problemática del veto: cómo las chicas hacen todo lo que está en sus posibilidades para entrar y cómo son capturadas por militares, que poco o nada tienen que ver con el fútbol. Así, en una de las escenas más reveladoras de la película, estos personajes muestran sus posturas y, en esto, se muestran las dos caras de esta situación: cómo ellas están arriesgando su libertad para poder vivir esa experiencia y cómo uno de ellos preferiría estar en casa con su familia. Este choque de realidades abre un debate sobre la pasión del fútbol y su importancia —o no— para algunas personas. Me resulta importante destacar esta conversación porque también es un punto de reflexión que hace la película. Pues, a pesar de que el fútbol es el centro, también demuestra cómo los sentimientos van más allá del juego. El fútbol implica muchas cosas, más allá de ganar o perder: la convivencia con la gente que disfruta con la misma o hasta mayor pasión, el deporte en sí mismo, el movimiento del cuerpo, la sensación de unidad. Además, quienes dan el discurso son actrices no profesionales, por lo que sus palabras es verdaderamente lo que creen y eso hace que sea aún más inspirador. Al final de la película, también se muestra cómo lxs aficionados responden a la clasificación de Irán al Mundial. Hecho que se relaciona con la actualidad en cuanto a lo importante que es el fútbol para lxs iraníes; la clasificación va más allá de los conflictos internacionales que atraviesa el país, pues, para su gente, el juego es una fuente de esperanza.

Mujeres en la cancha, Collage, E. (2026)
Desde el punto de vista formal, la manera en que esta película se presenta es muy interesante, ya que es enteramente una ficción; sin embargo, por la forma en la que está filmada, cómo se presenta a los personajes y el contexto que envuelve a la película, podría parecer un documental. Éste es un estilo utilizado frecuentemente por el director, pero en esta película rompe un poco con la forma tan solemne en que suelen ser sus filmes. Aquí se arriesga a ver un tema muy delicado desde otro lado; esta sensación surge, en gran medida, de la interpretación de las protagonistas.
Esta película, a pesar de su tono cómico, sigue siendo una muestra de la postura del director en contra del régimen, por lo que también fue vetada para su exhibición en su país. Lo que vuelve compleja la exposición de estos temas en los espacios donde más se necesitan.
Es por eso que me pareció importante rescatarla, por su actualidad a pesar de los años que tiene de haber sido realizada. Muestra una faceta del fútbol no sólo para las aficionadas mujeres, sino también para la afición iraní en general. Porque, a pesar de que este texto se centra principalmente en cómo la FIFA ha o no actuado ante las situaciones expuestas, su postura y trabajo van más allá del fútbol, porque aquí, como demuestra la película, se trata de vidas que se ven afectadas y de derechos que son —o no— garantizados y éstos se retratan de una manera maravillosa, sencilla y provocadora en Offside, de Jafar Panahi.
BIBLIOGRAFÍA
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BBC News. (2026). ¿Jugará Irán el Mundial de fútbol? El delicado equilibrio de la FIFA y EE. UU. para garantizar su participación. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/articles/c3w246p4wpgo
Carmona, J. (2026). Irán se despide de México con emotivo mensaje tras quedar fuera del Mundial 2026. Recuperado de https://www.tudn.com/mundial-2026/equipos/seleccion-iran/iran-se-despide-de-mexico-con-emotivo-mensaje-tras-quedar-fuera-del-mundial-2026
FIFA. (2024). El Presidente de la FIFA da la bienvenida a la creciente presencia de mujeres en los estadios de fútbol de la RI de Irán. Recuperado de https://inside.fifa.com/es/organisation/president/news/infantino-bienvenida-mas-aficionadas-estadios-iran
Rastgoo, H. (2019). Decoding Iran’s Politics: History of the Ban on Women Attending Football Matches. Recuperado de https://iranwire.com/en/features/66383/
Vilchis, J. P. (2024). En Irán prohíben a mujeres, de nuevo, ingresar a un estadio del fútbol. Recuperado de https://noticias.imer.mx/blog/en-iran-prohiben-a-mujeres-de-nuevo-ingresar-a-un-estadio-del-futbo
Alejandra Alvarado es cineasta egresada de la Escuela de Artes Cinematográficas de la UNAM con pasión por la escritura desde los 14 años, particularmente por la poesía.




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