PENSAR LA DESHUMANIZACIĆN CON EL AUGE MUNDIAL DE LA EXTREMA DERECHA
- Serhat Tutkal
- 10 mar 2025
- 12 Min. de lectura
Actualizado: 7 abr 2025

Nuevas y viejas derechas, Collage. E. 2024.
Mi argumento es que la deshumanización del otrx es una caracterĆstica comĆŗn de los movimientos polĆticos de extrema derecha dondequiera que se encuentren y que necesitamos pensamiento crĆtico y teorĆa para luchar contra la deshumanización y la violencia patrocinada por los Estados (neo)fascistas que suele acompaƱarla.
Recientemente hemos visto las imĆ”genes de lxs migrantes esposados, puestos en fila antes de ser obligados a marchar lentamente hacia las aeronaves militares estadounidenses para ser enviados, como si fueran una especie de mercancĆa indeseable, a sus paĆses de origen. Ćsta es una entre las muchas imĆ”genes actuales procedentes de todo el mundo que muestran la deshumanización del āotrxā. Los discursos de los medios de comunicación internacionales sobre Palestina estaban llenos de comentarios sobre los āmonstruosā de HamĆ”s (Cowan, 2023; Freedland, 2023), cuando no hablaban de la lucha contra āanimales humanosā (Bowen, 2024). Las redes sociales estĆ”n repletas de comentarios que animalizan al pueblo kurdo (Tutkal, 2024a) o celebran la mutilación de los cadĆ”veres de lxs combatientes guerrilleros prokurdos en TurquĆa (Tutkal, 2022). El auge de la extrema derecha en todo el mundo nos trae cada vez mĆ”s noticias sobre la deshumanización del otrx: lxs otrxs Ć©tnicxs y religiosxs, lxs migrantes, las comunidades LGBTIQ+, las clases socioeconómicas mĆ”s bajas, las mujeres, las personas sin hogar... la lista es interminable. Mi intención en este texto es problematizar el vĆnculo entre la deshumanización y la extrema derecha. Mi argumento es que la deshumanización del otrx es una caracterĆstica comĆŗn de los movimientos polĆticos de extrema derecha dondequiera que se encuentren y que necesitamos pensamiento crĆtico y teorĆa para luchar contra la deshumanización y la violencia patrocinada por los Estados (neo)fascistas que suele acompaƱarla.
La deshumanización se manifiesta en el trato a lxs demĆ”s como si fueran āmenos que humanxsā y la trivialización de sus vidas en comparación con aquellas personas cuya condición humana no se cuestiona. Partiendo de esta definición, considero que todas las formas de discriminación social basadas en la raza, la etnia, el sexo, el gĆ©nero, la clase o la religión son deshumanizadoras. Esto se debe a que, en todos estos casos, la discriminación, la exclusión y la violencia sistĆ©mica se basan en la dicotomĆa excluyente de āhumano-no humanoā.Ā
Lo āhumanoā en la deshumanización es una construcción social heredada de la Europa colonialista. Las personas y los grupos humanos se evalĆŗan basĆ”ndose en el ideal colonialista del ser humano. Este ideal toma como modelo a los ciudadanos blancos, europeos, heterosexuales, propietarios y varones de la Europa colonialista (Braidotti, 2022) y ha prevalecido hasta nuestros dĆas con algunas modificaciones. Esta evaluación se utiliza para legitimar la discriminación, la exclusión y la victimización violenta del otrx, negĆ”ndole una condición igualmente humana. AsĆ, la deshumanización se experimenta como una acumulación de momentos deshumanizadores (Bustamante etĀ al., 2019).
La deshumanización se produce de diversas formas, como la animalización, la monstruización, la cosificación o la higienización. Comparar a las personas con animales o monstruos, tratarlas como objetos, considerarlas basura o portadoras de enfermedades, todo ello conduce a su deshumanización (Tutkal, 2024c). Argumento que toda la deshumanización pretende atribuir al otrx la falta de uno o mĆ”s de los rasgos supuestamente humanos, como la agencia, la civilidad, la moralidad y la racionalidad (Tutkal, 2024a). Mientras que las atribuciones de falta de agencia se han utilizado para legitimar al colonialismo europeo denominando a los pueblos colonizados āpueblos dependientesā para los que la ātutela colonialā era beneficiosa (Adam, 1955), las atribuciones de falta de civilidad se utilizaron para legitimar el exterminio de los pueblos indĆgenas en AmĆ©rica Latina y la destrucción de sus formas de vida (Clastres, 1994). Mientras que las atribuciones de falta de moralidad se utilizaron para legitimar las invasiones estadounidenses en AfganistĆ”n e Irak basĆ”ndose en acusaciones de maldad (Khan, 2005), las de falta de racionalidad se utilizaron para legitimar la subordinación de las mujeres. (Tipler & Ruscher, 2019)
La animalización atribuye al otro la falta de lenguaje, lo que implica la imposibilidad de un diĆ”logo constructivo y seƱala la confrontación violenta como Ćŗnica vĆa posible para resolver los conflictos.
Muchas formas de deshumanización permiten clasificar a lxs otrxs como contaminantes. De este modo, se les considera una amenaza para ānosotrxsā. En consecuencia, se les responde con evitación u hostilidad. Por consiguiente, la mera existencia del otrx se transforma en una amenaza para nosotrxs, lo que abre el camino a la legitimación de su exclusión total o incluso de su exterminio. Otras formas de deshumanización tambiĆ©n impiden el diĆ”logo y la convivencia pacĆfica. Por ejemplo, la animalización atribuye al otro la falta de lenguaje, lo que implica la imposibilidad de un diĆ”logo constructivo y seƱala la confrontación violenta como Ćŗnica vĆa posible para resolver los conflictos (Tutkal, 2024a). La monstruización, por otra parte, deslegitima los mecanismos no violentos para resolver conflictos, ya que la supuesta maldad de lxs otrxs monstruizadxs les convierte en interlocutores poco fiables para el diĆ”logo y la negociación. La negación de la igualdad de condición humana reproduce las jerarquĆas sociales y estructuras violentas como el colonialismo, el racismo, el sexismo y el clasismo tambiĆ©n mediante la autodeshumanización. Esta autodeshumanización se produce cuando lxs actores sociales se tratan a sĆ mismxs de una manera menos humana en comparación con cómo tratan a otrxs (Demoulin etĀ al., 2021), porque empiezan a verse a sĆ mismxs a travĆ©s de los ojos de lxs deshumanizadores, lo que puede observarse en los casos de autodesvalorización de los pueblos colonizados (Fanon, 2008) y autoobjetivación de las mujeres (Fredrickson & Roberts, 1997).
Ahora bien, lo que llamo extrema derecha es un tĆ©rmino paraguas que incluye lo que se ha denominado postfascismo (Traverso, 2019) o populismo de derechas (Wodak, 2015). Mi objetivo es ir mĆ”s allĆ” de las definiciones eurocĆ©ntricas de extrema derecha, que se centran en los movimientos de este tipo en Europa y los Estados Unidos. Considero importante desentraƱar los rasgos comunes de la extrema derecha en contextos culturales y geogrĆ”ficos distintos, no sólo en Europa y los Estados Unidos, sino tambiĆ©n en la India, los paĆses de mayorĆa musulmana, Rusia o AmĆ©rica Latina. Argumento que dos tendencias, que no son exclusivas de los movimientos de extrema derecha, son caracterĆsticas de estos movimientos en la actualidad: la adopción del neoliberalismo autoritario y la promoción de la deshumanización del otro.
El tĆ©rmino āneoliberalismo autoritarioā se acuñó en AmĆ©rica Latina para describir las dictaduras militares que se produjeron en paĆses como Uruguay (Astori, 1985) y Chile (Silva, 1992). Estos estudios han demostrado que el neoliberalismo se combinó āexitosamenteā con dictaduras antidemocrĆ”ticas. El tĆ©rmino se popularizó en Europa tras la crisis financiera de 2007-2008. Esta crisis dio lugar a un ambiente sociopolĆtico en el que los gobiernos autoritarios se hicieron necesarios para implementar polĆticas neoliberales impopulares, lo que condujo a la centralización ejecutiva y al bloqueo de las vĆas democrĆ”ticas para impugnar las polĆticas gubernamentales (Tutkal, 2024b). AsĆ pues, concuerdo con Mudde (2019, p. 163) en que la extrema derecha es necesariamente antidemocrĆ”tica y que la mejor respuesta a los movimientos de extrema derecha es fortalecer la democracia, aunque discrepo de su reducción de la democracia a lo que se ha dado en llamar democracia āliberalā o ārepresentativaā.
Pienso que podemos definir la democracia de forma sencilla como un sistema polĆtico-administrativo en el que hay igualdad polĆtica entre lxs miembrxs de una comunidad, que cuentan con los mismos derechos para participar en los procesos de toma de decisiones. La cuestión principal del neoliberalismo autoritario es cómo subordinar los mecanismos democrĆ”ticos a los objetivos del mercado. En este sentido, el neoliberalismo autoritario es muy antidemocrĆ”tico, aunque sea compatible con el mayoritarismo y muchos gobiernos neoliberales autoritarios lleguen al poder tras ganar la mayorĆa en las elecciones nacionales. La celebración de elecciones periódicas (en algunos casos incluso competitivas) sin poner nunca en riesgo las relaciones de poder y dominación imperantes ha sido una de las principales formas en que muchos gobiernos de extrema derecha han legitimado su dominio.
El neoliberalismo autoritario ha sido una de las principales caracterĆsticas de los gobiernos de extrema derecha y los estudios han demostrado que muchos de sus principales lĆderes polĆticos lo han aplicado en sus contextos. Algunos ejemplos conocidos son Bolsonaro en Brasil, Duterte en Filipinas, ErdoÄan en TurquĆa, Modi en la India, Netanyahu en Israel, OrbĆ”n en HungrĆa y Trump en los Estados Unidos. Una revisión rĆ”pida de la literatura acadĆ©mica muestra que hay numerosos estudios que argumentan que los gobiernos de extrema derecha que han sido considerados antiimperialistas en algunos cĆrculos, como los regĆmenes de IrĆ”n y Rusia, tambiĆ©n han adoptado el neoliberalismo autoritario. En definitiva, creo que la literatura sobre esta cuestión es bastante sólida.
Puesto que se acepta ampliamente que lxs no humanxs (ya sean animales, monstruos o mĆ”quinas) no tienen derechos, esto permite a los gobiernos establecer una soberanĆa ilimitada y liberarse de obligaciones legales y morales.
Lo que me gustarĆa aƱadir es que la deshumanización es otra caracterĆstica de los gobiernos de extrema derecha en todo el planeta. Esto no es del todo ajeno al neoliberalismo, que permite instrumentalizar a las personas y trivializar sus vidas basĆ”ndose en un anĆ”lisis de costes y beneficios (Zavattaro etĀ al., 2021) cuando se considera que carecen de valor de uso económico. Pero hay mucho mĆ”s en la relación entre la extrema derecha y la deshumanización. En primer lugar, la deshumanización permite la consolidación del endogrupo. De este modo, lxs miembrxs de la categorĆa de ānosotrxsā se vuelven fĆ”cilmente disciplinables, ya que ser excluido de ānosotrxsā se convierte casi en sinónimo de ser excluido de la āhumanidadā, por lo que la disidencia resulta extremadamente costosa. La dicotomĆa āhumano-no humanoā permite a los gobiernos de extrema derecha evaluar a las personas en función de las cualidades del āhumano idealā, dotĆ”ndoles asĆ de una herramienta muy Ćŗtil para deslegitimar cualquier posible disidencia o diferencia. En segundo lugar, la deshumanización lleva a situar al otrx fuera de la autoridad de la ley y de la esfera de la moral, lo que permite legitimar actos violentos que, supuestamente, serĆan ilegales segĆŗn la jurisdicción e inmorales segĆŗn la sociedad. Puesto que se acepta ampliamente que lxs no humanxs (ya sean animales, monstruos o mĆ”quinas) no tienen derechos, esto permite a los gobiernos establecer una soberanĆa ilimitada y liberarse de obligaciones legales y morales. Como afirmó Butler (2004, p. 57) hace mĆ”s de dos dĆ©cadas, las personas y grupos humanos deshumanizados dejan de ser elegibles para los derechos āhumanosā bĆ”sicos.
Como resultado, la deshumanización permite legitimar la violencia patrocinada por el Estado al arrebatar a lxs otrxs sus derechos y representarles como amenazas para ānosotrxsā. Vemos ejemplos de ello en todo el mundo, cuando se deshumaniza a los presos en El Salvador o a lxs inmigrantes en Polonia, por citar algunos. De este modo, se considera que la mera existencia del otrx deshumanizadx supone una amenaza para ānuestraā seguridad. Al mismo tiempo, la āhumanidadā se convierte en una categorĆa fluida que se redefine constantemente y excluye a personas que antes estaban incluidas. Sin embargo, esta fluidez tambiĆ©n puede ayudarnos a desactivar su función excluyente al cuestionar las fronteras entre lo humano y lo no humano.
Esta situación pone de manifiesto la urgente necesidad de un pensamiento crĆtico ante el auge de la extrema derecha. Es interesante destacar que la crĆtica y la crisis estĆ”n etimológicamente vinculadas y comparten la misma raĆz (Fassin, 2021): la crisis lleva a la crĆtica (y la crĆtica puede llevar a la crisis). Los movimientos polĆticos de extrema derecha de todo el planeta estĆ”n aumentando su dominio, beneficiĆ”ndose de una crisis polĆtica. Su demonización del pensamiento crĆtico en este contexto puede interpretarse como un intento de perpetuar la crisis para legitimar su posición polĆtica. Siguiendo a Fassin (2021), siempre que hay una crisis es buena idea preguntarse quiĆ©n identifica la crisis y con quĆ© propósito, quiĆ©n se beneficia de ella y quĆ© le permite hacer lo que de otro modo no podrĆa. Describir una situación como crisis autoriza a los Estados a emprender determinadas acciones: si hay una supuesta crisis migratoria, el Estado ejerce una violencia deshumanizadora para garantizar la supervivencia de ānosotrxsā. Sin crĆtica, corremos el riesgo de enfrentarnos a una crisis migratoria perpetua que autorice continuamente al Estado nación a ejercer una violencia excepcional.
La deshumanización se basa en la idea de proteger lo humano eliminando los posibles contaminantes o amenazas. En este caso, lxs otrxs deshumanizadxs se consideran āamenazas para la vidaā en lugar de āvidasā con derechos propios (Butler, 2009). La crĆtica puede ayudarnos a combatir la extrema derecha, provocando una crisis de lo humano, tal y como fue conceptualizado por el pensamiento colonialista europeo. DespuĆ©s de todo, si no hay fronteras fijas que separen lo humano de lo no humano, entonces destruir o dominar a lxs demĆ”s para proteger lo humano carece de sentido. La crĆtica puede ayudarnos a alejarnos de la conceptualización singular de lo humano y acercarnos a una conceptualización basada en la multiplicidad y la interrelación. SegĆŗn el posthumanismo, el āyoā sólo puede existir en relación con y a travĆ©s del entrelazamiento con lxs demĆ”s, sean humanxs o no (Gravett etĀ al., 2024). Esta concepción de la relacionalidad y el entrelazamiento cuestiona el individualismo promovido por el neoliberalismo autoritario. AdemĆ”s, elimina la posibilidad misma de dicotomĆas excluyentes como ānosotrxs-otrxsā. Hoy, cuando nos enfrentamos a una destrucción ecológica sin precedentes, esta conceptualización puede provocar un cambio de paradigma que salve al planeta de una mayor destrucción.
Es hora de recordar que el trabajo académico (y todo trabajo intelectual) no se limita a informar sobre una realidad existente, sino que contribuye a la producción de nuevas realidades.
La dicotomĆa āhumano-no humanoā estĆ” directamente relacionada con otras dicotomĆas que sustentan estructuras violentas, como el sexismo, el racismo, el clasismo y el supremacismo religioso. La superioridad de los hombres o lxs blancxs suele legitimarse atribuyendo una condición menos humana a las mujeres o lxs negrxs, lo que significa que la deshumanización refuerza y reproduce otras dicotomĆas excluyentes al negar la atribución de una condición igualmente humana al otrx (Tutkal, 2024c). La deshumanización estĆ” tan enredada con el pensamiento de extrema derecha porque es la Ćŗltima manifestación del modo de pensamiento binario. La deshumanización establece lĆmites claros entre ānosotrxsā y āotrxsā, y borra las diferencias existentes entre lxs miembrxs de cada una de estas categorĆas. Para hacer frente al auge de la extrema derecha, debemos construir una nueva categorĆa de ānosotrxsā que incluya infinitas diferencias y multiplicidades (Braidotti, 2022).
Quiero terminar este texto con una invitación a repensar la undĆ©cima tesis de Marx sobre Feuerbach: āLos filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarloā (Marx & Engels, 2014, p. 502). Si la tesis parece restar importancia al pensamiento crĆtico, esto se debe Ćŗnicamente a un malentendido. En realidad, destaca la importancia del pensamiento crĆtico al encargar a lxs filósofxs que cambien el mundo. La tesis sugiere la estrecha relación entre la crisis y la crĆtica. El objetivo de la crĆtica es provocar una crisis que ayude a construir lo nuevo desde la perspectiva revolucionaria, no comentar una crisis existente que beneficia a la clase dominante. La tarea del pensamiento crĆtico es identificar los puntos de ruptura de la realidad (YalƧınkaya, 2014, p. 38) que permitirĆ”n a lxs oprimidxs presionar contra ellos hasta que se produzca una nueva crisis. La deshumanización del otrx se legitima y reproduce a travĆ©s de los discursos de crisis: crisis migratoria, crisis económica, crisis sanitaria, crisis de seguridad... Combatir la extrema derecha significa convertir la propia deshumanización en una crisis, en lugar de dejarse arrastrar por todas esas crisis que se sustentan en las propias polĆticas de los mismos gobiernos de la extrema derecha. Es hora de recordar que el trabajo acadĆ©mico (y todo trabajo intelectual) no se limita a informar sobre una realidad existente, sino que contribuye a la producción de nuevas realidades.
Agradecimientos
Estoy muy agradecido con Isaura Castelao-Huerta por sus comentarios y sugerencias. TambiƩn quiero dar las gracias a Cecilia Mendoza Ventura por invitarme a participar en el primer dossier temƔtico de este gran proyecto.
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Serhat Tutkal, investigador posdoctoral de la SecretarĆa de Ciencia, Humanidades, TecnologĆa e Innovación (Secihti) en El Colegio de MĆ©xico. Es doctor en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y preside el ComitĆ© de Divulgación y Asociaciones de la Red AcadĆ©mica para la Gobernanza Mundial de Internet (GigaNet).
